lunes, 13 de abril de 2020


CARACTERÍSTICAS DE LOS MICRORRELATOS


  1.  Son historias mínimas que sólo necesitan unas líneas para ser contadas, y no el resumen de un cuento más largo.
  2. Habitualmente, el periodo de tiempo que se cuenta será pequeño; es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.
  3. Conviene evitar que haya muchos  personajes. 
  4.  Suelen suceder en un solo escenario, dos como máximo. 
  5. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.
  6. Es muy importante seleccionar lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, el título es esencial:  es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.
  7. Intentaremos también jugar con los silencios y los signos de puntuación. Por ejemplo, unos puntos suspensivos
EJEMPLOS DE MICRORRELATOS ESCRITOS POR NIÑOS


EL CASTIGO 


Para pedirle perdón a mi madre… ¿cómo lo hago?, me pregunté yo en mi cabeza.
Pensé: hay que hacerle la pelota y al final te “descastigará”
(que no es lo mismo que te perdonará). 


Yo lo suelo tener planeado porque me suelen castigar.
Bueno, que me voy de la historia.
Es que yo, sabréis que no me suelo portar bien y el caso es
que me castigó esta vez tres meses
sin la nintendo swich, y eso sí que me fastidia.


Esta vez no me funcionó
¡Y mira que lo intenté de muchas maneras!
Pero, no. Cuando no se puede, ¡ no se puede! 
Así supe que las madres no son tontas.


Asier Royo

MALA ELECCIÓN 


-¡Cuéntalo!- me dijo el genio aquel día.


Yo estaba perdido en el desierto, muerto de sed, cuando,
de pronto, vi un anillo en el suelo.
Lo cogí, me lo puse, y, de repente salió un genio de él.
Éste me concedió un deseo.
Yo dudé entre el agua o un tesoro,
pero al final escogí el tesoro.


El genio me pidió que contase todas las monedas
que contenía el cofre.
Había millones de ellas, pero cuando apenas
llevaba contadas unas mil, me dormí.


Después de una hora me desperté y vi un oasis.
Entonces aprendí que hay cosas
más importantes que el dinero.

Aimar Ascunce